A.P.E.P. ACTUALIDAD,NACIONAL Urge un plan nacional de evacuación de animales

Urge un plan nacional de evacuación de animales



“Hemos sacado los animales de su entorno, los hemos domesticado, explotado, utilizado….es nuestro deber protegerlos de cualquier forma de sufrimiento y proteger sus vidas”.

Por: Amparo Requena Marqués

Presidenta de AVADA

"Un plan de emergencias regulado para poder utilizarlo en casos de necesidad y que además de salvar innumerables vidas, supondrían un gran ahorro de recursos humanos y económicos a nuestras administraciones"

Vivimos en un país en el que cada vez con mayor frecuencia se están dando más episodios de lluvias torrenciales, inundaciones y grandes incendios provocados por fenómenos naturales o por la mano humana, con efectos devastadores, que se cobran vidas humanas, incalculables pérdidas económicas y que a su vez se llevan por delante innumerables vidas de animales, que sin protocolos de actuación no tienen ninguna posibilidad de sobrevivir ante estos terribles hechos. Catástrofes que se producen anualmente con mayor o menor intensidad, pero que provocan situaciones de emergencia, ante las que hay que plantear la necesidad de que por parte de la Administración se creen planes de evacuación de animales, tanto previos a la catástrofe, como una vez producida; planes que evitarían situaciones de riesgo añadidas y salvarían muchas vidas  humanas y no humanas. Estos planes o protocolos ya existen en  países como EEUU, Canadá o  Argentina entre otros.

Todos tenemos muy presentes las recientes inundaciones del pasado mes de octubre en Palma de Mallorca, Comunidad Valenciana o Cataluña entre otros, o los también recientes y devastadores incendios de Castellón, Galicia, Andalucía… en el que además de las terribles pérdidas de vidas humanas ha habido innumerables  muertes de animales (salvajes, de granja, de compañía, de explotaciones…) (Ver noticia en El Periódico Mediterráneo y noticia en Levante).

Un dato ineludible es que el 46% de los hogares españoles conviven con algún animal, muchos considerados un miembros más de la familia y, en la mayoría de los casos, en la actualidad, ante un plan de evacuación, no está previsto que pueda evacuarse al animal. Esto provoca que muchas personas no quieran abandonar el domicilio o decidan evacuarse ellos mismos sin contar con los servicios de emergencia, lo que añade un mayor descontrol a unas situaciones ya en sí muy complicadas (por ejemplo: familias de Seseña (Toledo) ponían de manifiesto que en los autobuses de evacuación por el incendio contaminante del almacén de neumáticos (mayo 2016) no se contemplaba la evacuación de sus perros o gatos, por lo que optaron por irse por su cuenta).

Numerosos estudios demuestran que la mayoría de las personas que conviven con animales, se niegan a abandonar la zona afectada por el desastre y dejar a los animales abandonados a su suerte ante la falta de centros de acogida que admitan a los animales, o si ya han sido evacuados, se salten cercos de seguridad para volver a rescatarlos, hecho que aumenta el riesgo para sus vidas y para los equipos de rescate.

Generalmente, en casos de fenómenos climatológicos adversos, los servicios meteorología pueden predecir con bastante antelación la llegada de lluvias torrenciales localizadas en determinadas zonas (situaciones de “gota fría”, dana, tornados…) para que la población esté prevenida y se tomen las medidas necesarias para minimizar riesgos. Estas alertas vienen siendo anunciadas en los medios de comunicación y la población puede tomar medidas al respecto. En estos casos, es exigible a los responsables de animales a su cargo que tomen todas las medidas necesarias para poner a salvo a esos animales, absolutamente dependientes y que no tienen ninguna posibilidad de supervivencia sin la ayuda del ser humano. Por tanto, en casos de alertas de lluvias torrenciales difundidas entre la población afectada, ante la inactividad de los responsables legales de los animales, que no los han puesto a salvo, tendríamos que empezar a plantear la posibilidad de presentar denuncias en vía penal por un delito de maltrato animal por omisión del deber de cuidado (Art 337 del CP:  “…el que por cualquier medio o procedimiento maltrate injustificadamente, causándole lesiones que menoscaben gravemente su salud…”), como sería el caso de perros en polígonos industriales, muchos de ellos atados, o en chalets, donde, a sabiendas del resultado, no se ha evitado la situación que ha llevado a la muerte con un sufrimiento añadido como es el ahogamiento. Hechos perfectamente equiparables al abandono de animales en viviendas cerradas donde acaban muriendo de inanición y que cuentan con numerosa jurisprudencia que sin ninguna duda aplica el delito de maltrato por omisión.

Debería ser aplicable el delito de maltrato animal a los responsables de explotaciones ganaderas que, en estas mismas circunstancias de preaviso de posibles inundaciones, dejen morir a los animales en aras de poder cobrar los seguros que les indemniza por cada cabeza de ganado muerto.

"Las aseguradoras deberían impedir que pudieran cobrarse estas indemnizaciones como meras pérdidas económicas a las que recurren algunos ganaderos sin escrúpulos."

Exigible un añadido a la Administración, para inste a las explotaciones ganaderas instaladas en zonas inundables, al traslado de las mismas a otras zonas seguras y no sea una situación que se repite constantemente como ocurre, por citar un ejemplo, en caso de explotaciones cercanas al río Ebro en Zaragoza, donde ya murieron más de 10.000 animales de granja en las inundaciones por la crecida del río en el año 2015, este año se ha vuelto a repetir y si no se reubican esas instalaciones, la lamentable historia se repetirá año tras año (Ver noticia en Públiconoticia en La Vanguardia y noticia en 20 Minutos).

Caso similar es otra muy frecuente situación de emergencia en nuestro país, los grandes incendios que devastan nuestros bosques y que irremediablemente llegan en muchos casos a zonas habitadas, residenciales o rurales, donde también llegan a arrasar explotaciones ganaderas, no sin olvidarnos de los miles de animales salvajes que mueren calcinados. Sirva a modo de ejemplo las dramáticas cifras que proporcionó la Sociedad Gallega de Historia Natural sobre el incendio que asoló el año pasado  35.000 hectáreas y en el que se calcula que murieron alrededor de 177.000 conejos, 35.000 erizos, 1.000 comadrejas o 7 millones de lagartijas, entre otros muchos animales (ver noticia en El Faro de Vigo y noticia en Eldiario.es).

Ante este desolador panorama de pérdidas de vidas no humanas, tenemos que tener en cuenta otros problemas asociados que se producen una vez ha pasado el riesgo, como sería el problema de salud pública que pueden ocasionar los cadáveres de esos miles de animales, parásitos o posibles ataques de animales asustados, situaciones que requieren una inmediata intervención de las autoridades y que no siempre es posible por las circunstancias en que se encuentran las zonas devastadas; además un gasto elevadísimo de recursos que podrían evitarse.

Según estimaciones del Estudio sobre Armas Pequeñas y Ligeras, en el plazo de 50 años la producción mundial de fusiles de asalto militares, carabinas, pistolas y ametralladoras ligeras y pesadas oscilaría entre 36 y 46 millones de unidades.

PLANES O PROYECTOS DE EVACUACIÓN

Todo lo anteriormente expuesto podría minimizarse al máximo si la Administración elaborara un plan nacional de evacuación de animales en casos de emergencia, como ya han realizado muchos países con muy buenos resultados. Bien es cierto que no es una tarea sencilla, que requiere un profundo estudio de las diferentes situaciones y que habría que protocolarizar diferentes planes para los diferentes tipos de animales (de compañía, de granja, de explotaciones ganaderas, salvajes…).

En resumidas cuentas, un plan de emergencias regulado para poder utilizarlo en casos de necesidad y que además de salvar innumerables vidas, supondrían un gran ahorro de recursos humanos y económicos a nuestras administraciones. Muy importante sería instar a las administración para que exija a cualquier establecimiento que albergue animales, sea cual sea su finalidad (refugios, residencias, granjas, explotaciones, zoológicos…) tengan elaborados planes propios de evacuación de los animales que alberga, siendo requisito imprescindible para poder obtener la licencia de actividad. Esta necesidad de establecer protocolos de evacuación tuvo su empujón principal en EEUU tras el desastre provocado por el huracán Katrina, que activó las alarmas de las consecuencias que tuvo el no haber evacuado a los animales y que motivó los estudios que se han realizado al respecto.

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1 thought on “Urge un plan nacional de evacuación de animales”

  1. Inma García dice:

    Buenos días
    De todo esto debemos ser muy conscientes
    E irnos preparando nosotros mismos a la vez de ponernos en marcha.
    Nuestro deber como habitantes de este país, sería claramente, unirnos todos los qué amamos animales, la naturaleza, porqué?
    Sencillo y claro
    Esto se acaba
    La vida qué hemos. Conocido hasta ahora
    Solo es segura y buena para unos pocos
    Los animales sufren la consecuencias y nosotros también por culpa de esos pocos
    Cada uno de vosotros en vuestra cabeza hacer una reflexión de todo esto
    La mía ya está hecha.

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